Domingo 5 de julio

Amor sin límite

Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios… 1 Juan 3:1


La escritura de hoy: 1 Juan 3:1-3, 16-18 Alyson Kieda  escribe:

Mi nieto cumplía once años y un grupo de familiares se reunió en un restaurante mediterráneo para celebrarlo. Antes de pedir, mi hijo le preguntó al cumpleañero qué quería. Con cierta timidez, le contestó que le gustaría salmón, aunque sabía que era demasiado caro. Su papá le respondió: «Es tu cumpleaños. Si eso es lo que deseas, puedes pedirlo». Mi nieto estaba encantado, ¡y su amplia sonrisa lo reflejaba!

El amor de mi hijo hacia su hijo me recuerda, en menor medida, el amor abundante de Dios. En 1 Juan 3, se describe el gran amor que Dios derrama sobre nosotros: llama hijos suyos a todos los que creen en Él (v. 1), los beneficiarios de su amor sin medida. Este amor se manifiesta en el sacrificio de Cristo, el mayor regalo de todos. Jesús «puso vida por nosotros» en la cruz (v. 16). Somos salvos «por gracia […] por medio de la fe» en Cristo (Efesios 2:8). Este es el don generoso de Dios para todos los que creen.

En respuesta al amor sin límite de Dios, «debemos poner nuestras vidas por los hermanos» (1 Juan 3:16). Se nos llama a poner nuestra fe en acción: amar a Dios y obedecerle, y extender ese amor a los demás. Por medio del Espíritu Santo, Él nos capacita para compartir su amor abundante con nuestra familia y los demás.

Reflexiona y ora

¿Cuándo fuiste receptor de un amor abundante? ¿Cómo puedes extender el amor de Dios a otros?

Salvador amoroso, ayúdame a descubrir cómo mostrar tu amor abundante a otros.

Lunes 6 de julio

Prosperar en la presencia de Dios

Y David danzaba con toda su fuerza delante del Señor… 2 Samuel 6:14


La escritura de hoy: 2 Samuel 6:9-15 Kenneth Petersen  escribe:

Los zoólogos describen «el baile de las tortugas»: el encantador comportamiento de las tortugas bobas ante los alimentos. Se ponen en posición vertical, abren la boca, aplauden con sus aletas delanteras y giran en el agua. Pero se ha demostrado que la interferencia de ondas de radio puede alterarles su «GPS» interno, lo cual confunde su navegación, las distrae de su fuente de alimento y, tristemente, detiene su danza.

La Biblia relata un momento en que David danzó. El arca del pacto, que representaba la presencia de Dios, fue llevada de regreso a Jerusalén, y «David danzaba con toda su fuerza delante del Señor» (2 Samuel 6:14). Pero años más tarde, el rey se distrajo. Pecó con Betsabé y envió a su esposo a morir en la guerra (11:4, 14-15). Ahora, el hijo que había tenido con ella estaba muriendo. Con remordimiento y angustia, «ayunó David […] y pasó la noche acostado en tierra» (12:16).

Como David, prosperamos en la presencia de Dios, pero nuestro pecado nos distrae de Él y dejamos de «danzar». ¿Cómo podemos recuperar nuestro gozo? Dejando el pecado que confunde nuestra conexión con Dios. David escribe sobre la misericordia de Dios: «Convertiste mi lamento en danza; me quitaste la ropa de luto y me vestiste de alegría» (Salmo 30:11 NVI). Dios es el verdadero Señor de la danza.

Reflexiona y ora

¿Cuándo «danzaste» para Dios? ¿Qué te ha alejado de eso?

Dios, devuélveme la alegría.

Martes 7 de julio

Así obra la sabiduría

… temieron al rey, porque vieron que había en él sabiduría de Dios para juzgar. 1 Reyes 3:28


La escritura de hoy: 1 Reyes 3:16-21, 24-28 Katara Patton  escribe:

Cuando era niño, llevé a casa una libreta con todas calificaciones excelentes. Las de mi hermana, cinco años mayor que yo, eran más bajas, así que pensé que yo era más inteligente que ella. Entonces, mi hermano mayor propuso probarnos. Fue a la biblioteca, tomó un libro y me pidió que leyera. Apenas reconocí algunas palabras, pero mi hermana leyó sin dificultad. Mi hermano declaró que ella era la más inteligente. Su prueba resultó sabia y aprendí la lección.

Israel también aprendió de Salomón una lección sobre la sabiduría. Dos mujeres habían dado a luz. Uno de los bebés murió cuando su madre accidentalmente «se acostó sobre él» (1 Reyes 3:19). Entonces, esta reclamó que el bebé vivo era suyo. Ambas acudieron a Salomón para que decidiera quién debía quedarse con el niño. Al escucharlas, ordenó que el bebé vivo fuera partido en dos, y que cada mujer recibiera la mitad (v. 25). La que no era la madre aceptó, pero la verdadera dijo: «dad a esta el niño vivo, y no lo matéis» (v. 26). Ante sus palabras, Salomón determinó que ella era la madre y ordenó que le entregaran el bebé (v. 27). La sabiduría que Dios había dado a Salomón quedó demostrada.

Con la ayuda de Dios, nuestras acciones también pueden mostrar a otros la verdadera sabiduría que proviene de Él (Proverbios 2:6).

Reflexiona y ora

¿Para qué decisiones necesitas hoy sabiduría? ¿Cómo puedes hallar sabiduría?

Dios, dame sabiduría para saber qué hacer.

Miércoles 8 de julio

El Santo Grial

… esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. Mateo 26:28


La escritura de hoy: Mateo 26:20-30 Bill Crowder  escribe:

Durante siglos, las personas se han sentido fascinadas por el Santo Grial: la copa de la que Jesús bebió en la Última Cena. Las leyendas que rodean al rey Arturo y a los caballeros de la Mesa Redonda detallan su obsesión por encontrarla. Creían que tenía poderes mágicos. En el cine, Indiana Jones y su padre, Henry, cumplieron el sueño de toda la vida de Henry al buscar el Grial.

Aunque esto constituye un relato fascinante, la verdad es mucho más sencilla. La copa en sí no tiene poderes especiales. El verdadero poder está en lo que representa. Mateo describe la escena en el aposento alto la noche antes de que Jesús fuera a la cruz: «Y tomando [Jesús] la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados» (26:27-28). La copa es un símbolo de la sangre que Jesús derramaría a nuestro favor.

Juan el Bautista presentó a Jesús como «el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Juan 1:29). Hebreos 9:22 afirma: «Sin derramamiento de sangre no hay perdón» (rvc). Y Pablo escribió que Cristo es «nuestra pascua» (1 Corintios 5:7). Jesús pagó la pena por nuestros pecados. ¡Cuán agradecidos estamos por la sangre derramada de nuestro Salvador, el Cordero!

Reflexiona y ora

¿Qué significa para ti celebrar la Cena del Señor? ¿Cómo expresas gratitud por el sacrificio que Jesús hizo por ti?

Jesús, gracias por ocupar mi lugar en la cruz.

Jueves 9 de julio

Compartir nuestros dones espirituales

… tenemos diferentes dones, según la gracia que nos ha sido dada… Romanos 12:6 (rvc)


La escritura de hoy: Romanos 12:3-8 Nancy Gavilanes  escribe:

«Eres bueno tocando la guitarra», le dije a un nuevo amigo en la iglesia. «Gracias —respondió—. Es mi ministerio». Otra vez esa palabra: ministerio. No sabía qué era exactamente ni cómo alguien «tenía» un ministerio, pero mi amigo simplemente estaba usando el talento musical que se le había dado para servir a otros. Cuando descubrí que uno de mis dones era la exhortación, o animar, me sentí un poco decepcionada. Me parecía demasiado sencillo. Pero pronto comprendí que, como líder en nuestro pequeño grupo, me alegraba escribir notas de aliento o llamar a nuestros integrantes. Estaba usando uno de mis dones espirituales sin siquiera saberlo.

Cada creyente en Jesús recibe dones espirituales para servir en la iglesia (1 Corintios 12:6). A veces, no sabemos cuáles son, así que simplemente servimos donde hay necesidad. El Espíritu Santo se encarga del resto (vv. 4-6, 8-11).

Así como nuestro cuerpo humano tiene muchas partes con diferentes funciones, en Cristo «nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, […] teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada» (Romanos 12:5-6). Enseñar, animar, dar y mostrar misericordia son algunos de los dones espirituales (vv. 6-8). Cualesquiera que sean, usémoslos para servir a otros en la iglesia, el cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:27).

Reflexiona y ora

¿Cuál es uno de tus dones espirituales? ¿Cómo puedes usarlo para bendecir a otros?

Dios, ayúdame a servir a otros.

Viernes 10 de julio

Dios nos cuida

… más son los que están con nosotros que los que están con ellos. 2 Reyes 6:16


La escritura de hoy: 2 Reyes 6:9-17 James Banks  escribe:

Los ángeles estuvieron allí todo el tiempo, pero nadie vivo los había visto. Adornaban las paredes de Old North Church en Boston, pero habían quedado cubiertos por capas de pintura hacía más de un siglo. Los registros de la iglesia indicaban un contrato para pintarlos en 1730, cuando el edificio estaba en construcción. Un proyecto de restauración iniciado en 2017 llevó a tal descubrimiento.

Las Escrituras hablan de seres sobrenaturales —reales, no pintados— que estaban presentes cuando otros no eran conscientes de ello. En una ocasión, el profeta Eliseo estaba rodeado por el ejército del rey de Aram. Cuando su siervo vio las fuerzas hostiles, exclamó: «¡Ah, señor mío! ¿Qué haremos?» (2 Reyes 6:15). Y el profeta respondió: «No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos» (v. 16). Eliseo oró para que su siervo tomara conciencia, y este «miró; y […] el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo» (v. 17).

Los ángeles son «espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación» (Hebreos 1:14), mensajeros de Dios enviados para ayudarnos. Ya sea que los veamos o no, están allí porque Dios tiene más maneras de velar por nosotros de las que podemos imaginar.

Reflexiona y ora

¿Cómo te ayuda saber que Dios te ama? ¿Cómo puedes agradecerle hoy por su bondad?

Padre, gracias por cuidarme.

Sábado 11 de julio

Liberado por Dios

Por tanto, todo lo soporto… 2 Timoteo 2:10


La escritura de hoy: 2 Timoteo 2:1-13 Jennifer Benson Schuldt  escribe:

El salvavidas búlgaro Yane Petkov obtuvo un récord mundial por nadar con manos y pies atados. Recorrió 3.380 metros, pero añadió algo para intensificar el desafío: envolvió su cuerpo en un saco.

La paciencia y la fuerza necesarias para seguir avanzando a pesar de estar tan «atado» me asombran. El apóstol Pablo también mostró una firme resistencia frente a los obstáculos mientras servía a Dios en los días de la iglesia primitiva. A pesar de enfrentar fatiga, hambre, desvelos y azotes, continuó predicando y escribiendo cartas de ánimo e instrucción a sus hermanos en la fe.

Pablo le escribió su última carta a Timoteo cuando estaba aislado en una prisión romana. Aunque las cadenas restringían su cuerpo, señaló que la buena noticia no podía seguir «presa» (2 Timoteo 2:9). Y agregó: «Por tanto, todo lo soporto» para que otros oigan y acepten la verdad acerca de Jesucristo (v. 10).

Dios puede ayudarnos a soportar cualquier dificultad mientras le servimos. Las limitaciones físicas como enfermedades, lesiones y discapacidades requieren cuidado y atención, pero no pueden superar el poder de Dios, que se perfecciona en nuestra debilidad (2 Corintios 12:9). Demos gloria a Dios cuando Él obra a través de nosotros para hacer cosas que no podríamos lograr por nuestra propia fuerza.

Reflexiona y ora

¿Cuál es tu mayor área de lucha al servir a Dios? ¿Cómo te ayuda Él a lidiar con tu frustración por tus limitaciones?

Dios, ayúdame a glorificar tu nombre.

Domingo 12 de julio

Actuar conforme a las promesas de Dios

… José [dijo]: Dios ciertamente os visitará, y haréis llevar de aquí mis huesos. Génesis 50:25


La escritura de hoy: Génesis 50:22-26 Karen Huang  escribe:

Pieter besa cada noche un retrato enmarcado de sus ancianos padres. Han pasado muchos años desde la última vez que estuvo con ellos. Cuando era joven adulto y decidió seguir a Jesús, su familia y su comunidad lo presionaron para que abandonara su nueva fe. Al no hacerlo, sus padres lo desheredaron. «En la Biblia, Dios prometió que ayudaría a sus hijos en tiempos difíciles, y yo le creí —dijo Pieter—. Elegir seguirlo trajo sufrimiento, pero Él me ha ayudado a soportar». Como está seguro de que Dios cumple lo que dice, puede actuar confiando en sus promesas.

José, al final de su vida, también estaba seguro de las promesas de Dios. Les dijo a sus hermanos: «Yo voy a morir; mas Dios ciertamente os visitará, y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob» (Génesis 50:24). Como estaba convencido de que Dios cumpliría su promesa de llevar a su pueblo a Canaán, también instruyó a los israelitas: «haréis llevar de [Egipto] mis huesos» (v. 25).

Cuatrocientos años después, en el éxodo de Egipto, «tomó también consigo Moisés los huesos de José» (Éxodo 13:19), y finalmente, «los enterraron en Siquem», en Canaán (Josué 24:32).

Sigamos el ejemplo de José (Hebreos 11:22), confiando en las promesas de Dios al actuar conforme a ellas.

Reflexiona y ora

¿Conforme a qué promesas de Dios puedes actuar? ¿Qué pasos prácticos puedes dar?

Dios fiel, gracias por tus promesas.